Pastor de la Iglesia Cristiana Restaurada, se deslinda ante medios de comunicación, de las acusaciones que le involucran como dirigente del movimiento, y de la desaparición de 21 niños de las casitas de Monterrey, Cancún y D. F.
El desequilibrado activista se dio a conocer en los 90 representando un supuesto “Instituto Cristiano de México” para la defensa de feligreses abusados, slogan de benefactor que sin más trámites le “faculto” para pretender aniquilar a diversos grupos, cuyo prestigio es conocido por la sociedad, una perversa estrategia que secundaron irresponsables comunicadores quienes ávidos de información de impacto, soslayaron toda ética profesional y no solo creyeron en él, sino que difundían sus señalamientos sin más investigación que su dicho.
Así con el respaldo de las televisoras mexicanas y radiodifusoras Erdely se dedico durante casi una década a escribir y lanzar sus sistemáticos ataques en contra de instituciones Cristianas, se menciono a CCC, y otras carismáticas; Iglesias de corte pentecostal, y con la consigna de que estas Instituciones eran sectas, al igual que los Mormones, Testigos de Jehová intensifico sus ataques, ensañandose con Amistad Cristiana de México A. C. e incluso sobre Marcial Maciel el fundador de los “Legionarios de Cristo” en quien pesaba la inmoralidad por la demanda de ex alumnos en los seminarios que el prelado controlaba, un problema que le acompaño hasta la muerte y por el que es aun investigado por roma.
A estos cobardes ataques se sumo el que hizo al presidente de la asociación religiosa La Luz Del mundo en 1997, a quien hostigo y lincho con el apoyo de los medios, incluso con testigos falsos, los que no pudieron comprobar sus dichos ante las autoridades correspondientes del estado de Jalisco como a nivel federal, razón por la cual el representante de dicha organización jamás compareció ante las autoridades ni fue citado. Mostrando los voceros de su organización documentos oficiales que lo exoneraban de toda responsabilidad.
Hoy el agresivo golpeador de religiosos, no solo está en la mira de las autoridades, por la investigación que sobre su organización pesa y los niños desaparecidos, sino que cobarde y miserablemente niega ante el universal que nada tiene que ver con las acusaciones y que él no fue pastor de la iglesia involucrada, cobarde actitud de un defensor de abusados, que negando la cruz de su parroquia sigue en la pretensión de engañar nuevamente a la sociedad, diciendo que todo lo que le sucede en este problema de interés nacional; es un cobro de facturas por las difamaciones que en el pasado vertió.
Hoy habla de un complot de las autoridades, políticos, partidos y medios de comunicación. Olvido el pastor la bajeza de su proceder y de que todo lo que el hombre siembra, eso cosecha.